He compartido mis sueños contigo,
he compartido mis trivialidades
y también contigo compartí
penas y dolores, alegrías e ilusiones.
Fraternal complicidad implícita,
esa que sólo los corazones nobles
son capaces de expresar, de sentir,
y que aflora sin apenas esfuerzo.
Tengo mi corazón lleno de ti,
donde quiera que miro,
por donde mis pasos me llevan,
ahí te estoy viendo de nuevo.
Tengo mi alma rebosante de ti,
de tus guiños, de tu sonrisa,
de tu inapelable y eterno optimismo,
de la más tierna amistad.
Y en el silencio de la noche dormida,
cobijada por las estrellas infinitas,
viene tu recuerdo galopando a mí,
arrollando mi sueño en loco frenesí.
Pues aunque la distancia nos separa,
el corazón nos une irremediablemente;
y yo sé, mi gran amig@,
yo sé que volveremos a estar juntos.
Y que otra vez tu irredento optimismo,
será la luz que disipe las sombras,
y que otra vez tu sincera sonrisa
pondrá un acento de color y calor.
Ahora el silencio se hace omnipresente,
ahora vagan los recuerdos en la madrugada,
mas no tardará en salir ese nuevo sol
que contigo siempre camina...
Vuelve... Tu amigo que te quiere.
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