Esta noche, Jesus, quedamos otra vez tu y yo. Los dos, cada uno en una esquina, acabamos de escuchar el último "buenas noches". No tengo a nadie. Veo que tu tampoco, de lo contrario no estarías aqui esperando. Tengo frío. Las noches son siempre frías en la calle.
He codiciado un cuerpo que me hiciese olvidar mi soledad. ¿Has reparado en mis ojos?; si los ojos expresaban mis deseos debían de ser tan inmundos como una letrina. ¿No dices nada?¿No vas a condenarme?
¡Oh Jesus, el último de la noche! tu has caido tan bajo como yo.
Me ofreces tu sangre pero no cura mi pecado
Comments (0)
You don't have permission to comment on this page.